Hibamos camino a nuestro destino. A solo un paso de iniciar nuestro descenso hacia la playa, que se veia a lo lejos. Y fue allí cuando aparecio el caperucito rojo.

Sebastian hizo un gesto lindo sobre la superficie. Se le veia muy curioso. Y en ese momento, se me ocurrio tomarle esta linda foto.

Me gusta su inocencia. Sabe que todo esta bien para él. Y eso es bueno.